MIAMI (AP). En los primeros años en Estados Unidos después de llegar proveniente de Cuba en la década de los sesenta, Gustavo Pérez Firmat y su familia ofrecían un brindis con la creencia de que algún día se haría realidad. “íEl año que viene estamos en Cuba!”, decían los padres y los abuelos de Pérez Firmat, alzando sus copas de whiskey en las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Era un brindis popular para el exilio cubano de la generación que huyó de Cuba tras la revolución de 1959 que llevó al poder a Fidel Castro. En Miami y otras ciudades del mundo, era una frase que reflejaba su convicción de que era sólo cuestión de tiempo hasta que la revolución fracasara, y todos podrían regresar a su tierra.

Han pasado más de cinco décadas. Los padres de Pérez Firmat han fallecido. Ya no hay razón para hacer el brindis. “Sería muy doloroso hacerlo hoy”, dijo Pérez Firmat, un autor y profesor en la Universidad de Columbia.

Con el paso de otro año, muchos exiliados cubanos mantendrán la tradición de brindar por un regreso a su tierra natal. Pero a medida que las nuevas generaciones echan raíces en Estados Unidos, y los nuevos inmigrantes regresan con frecuencia a la isla para ver a sus familiares, el saludo se convierte más y más en un vestigio del pasado.

“Hoy en día es más una plegaria por la libertad”, opina Marta Darby, quien salió de Cuba a los 6 años de edad y todavía ofrece el brindis, aunque con un significado distinto. “Ahora somos más estadounidenses, nuestras vidas están aquí”.

En cierta manera, la desaparición del brindis es símbolo de cómo ha cambiado el exilio cubano. Cada vez menos cubanos desean regresar a la isla, aun si hubiera un gobierno democrático.

En el 2000, el 22,6% de los cubanos en Florida decían que “muy probablemente” volverían, según una encuesta de la Universidad Internacional de la Florida en Miami. Siete años después, la cifra bajó a 15,6%.

El sueño de regresar a Cuba, a medida que pasan las generaciones, se ha convertido en el deseo de establecerse en estados Unidos. “Creo que el principal factor ha sido el paso del tiempo, especialmente cuando se trata de la generación antigua, que ahora ya están arraigados en Miami”, dijo Jorge Duany, director del Instituto de Estudios Cubano de la Universidad Internacional de Florida.

La comunidad cubano-estadounidense es una de las comunidades hispanas más asimiladas en Estados Unidos. Se han establecido en el mundo empresarial, en la política y en la educación. Hay cubanos tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Un estudio del Centro de Estudios Hispanos Pew halló que los cubanos son el grupo de inmigrantes más propensos a decir que tienen “sólo un poco” o “casi nada” en común con la población del país natal de sus antecesores. Al mismo tiempo, la inmigración más reciente desde Cuba ha transformado la comunidad cubanoamericana.

En la década pasada, unos 30.000 cubanos han inmigrado a Estados Unidos anualmente, la mayor cantidad de exiliados en un espacio de 10 años desde el inicio de la revolución. Estos inmigrantes más recientes tienen escasas reservas sobre la posibilidad de regresar a Cuba a ver a sus familiares, a diferencia de los primeros exiliados, para quienes volver a Cuba equivalía a traición.

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